sábado, 21 de abril de 2018

EL USO DE LA PREPOSICIÓN ENTRE


En el habla común y aún en boca de personas cultas, se escuchan con frecuencia frases como éstas:"Entre más me insista, menos caso le haré"; "Entre más estudia menos aprende" Entre más vendas más ganarás." y en esas expresiones la preposición "entre" está mal usada,

Veamos. ¿Qué significa dicha preposición? El diccionario de la RAE nos da siete significados;
1.- Denota la situación o estado en medio de dos o más cosas. Entre rosado claro y rosado oscuro.
2.-Dentro de, en lo interior: Eso pensaba yo entre mí.
3.- Denota estado intermedio , por ejemplo; entre dulce y salado.
4.- Como uno de: Le cuento entre mis amigos.
5.-Denota cooperación de dos o más personas o cosas: Lo hicieron entre  todos.
6.- Según costumbre de: entre sastres, entre nosotros
7.-Expresa idea de reciprocidad: Hablaron entre ellos.

Si tratamos de que alguno de esos significados encaje en las oraciones anteriores, veremos que la preposición "entre" está mal usada, lo cual significa que se debe cambiar por otra palabra y la que corresponde es "cuanto" que nos da la idea exacta del contenido de las oraciones: "Cuanto más me insista, menos caso le haré", "Cuanto más estudia menos aprende", "Cuanto más vendas, más ganarás"
Son detalles a los que, si se les pone cuidado mostrarán que se sabe usar el español de manera correcta.


jueves, 5 de abril de 2018

LOS VERBOS PROVEER Y PREVER


En nuestro idioma español estos dos verbos se confunden con alguna frecuencia. 
Prever significa “ver con anticipación” y proveer tiene   un significado   muy  distinto: 
”preparar, reunir las cosas necesarias para un fin” y también “suministrar o facilitar lo conveniente o necesario para un fin”

Los dos verbos tienen un participio irregular: previsto y provisto, aunque este último también tiene un participio regular: proveído, que con frecuencia se usa cuando el verbo se conjuga. Por ejemplo: “Hemos proveído (o provisto) todo lo necesario para el paseo.”
Pues bien; muchas veces quien habla (o escribe) expresa: erróneamente:
Preveemos que llegarán temprano a la reunión y tendremos todo preparado.” cuando en realidad debió decir: “Prevemos que llegarán…”

Este pequeño tropiezo se presenta en el idioma español debido al parecido lingüístico  pero se soluciona fácilmente porque el verbo “prever” se conjuga como ver:
Veo, ves, ve, vio, es decir: preveo, prevés, preví, previste, etc. 

De esta forma, la oración anterior queda correctamente así: “Prevemos que llegarán temprano a la reunión y tenemos todo preparado.”

Hay otros verbos que presentan algunas dificultades sobre todo en la acentuación, pero de ellos trataré en otra oportunidad.

lunes, 26 de marzo de 2018

EL USO DE LAS LOCUCIONES LATINAS

Las locuciones latinas son frases hechas que se usan en el lenguaje jurídico y se oyen en boca de personas cultas; se conservan del latín y en la lengua escrita se encuentran en alegatos y sentencias. Son extranjerismos y hay que tratarlos como tales;es decir, se deben escribir como se hacía en la lengua original y dado que en latín no había tildes, no se les debe poner acentuación gráfica. Además, se escriben en cursiva y si no se puede usar ese tipo de letra, deben ir entre comillas, tal como lo indica la Ortografía de la Lengua.

No obstante, con frecuencia se observa un uso incorrecto de algunas de ellas debido, en la mayoría de los casos, a que se introducen preposiciones o se acude al plural, elementos que son propios del español.
Veamos algunos de los casos más frecuentes:
grosso modo, no a grosso modo. Significa ‘aproximadamente o a grandes rasgos’
ipso facto, no de ipso facto. Significa ‘en el acto, inmediatamente’
modus operandi, no modus operandis. Significa ‘modo de obra’
modus vivendi, no modus vivendis. Significa ‘modo de vivir’
motu proprio, no de motu propio. Significa ‘por propia iniciativa’
mutatis mutandis, no mutatis mutantis ni mutatis mutandi. Significa ‘cambiando lo que se deba cambiar’
peccata minuta, no pecata minuta. Literalmente, ‘pecados veniales’; indica una culpa o error menores
sub iudice o sub judice, no subiudice, subiúdice ni subjúdice. Significa ‘pendiente de juicio’
vox populi, no voz populi. Significa ‘voz pública o voz del pueblo’.
Es importante tener presente que si se van a usar estas expresiones debe hacerse en forma correcta.

jueves, 15 de marzo de 2018

POR QUÉ MUCHA GENTE LEE Y NO ENTIENDE


Con mucha frecuencia escucho decir a estudiantes, compañeros y a otras personas, que les encanta leer, pero que tienen un grave problema: leen y no entienden y cuando les piden que resuman en pocas palabras el argumento de un texto, se sienten incapaces de hacerlo. Por suerte, ese no es mi caso.
Como todo en esa vida tiene su explicación, he tratado de encontrar el porqué de esta situación y después de analizar muchos casos encontré que hay circunstancias que se repiten.
En primer lugar, en muchos hogares los papás leen muy poco; si acaso el periódico de vez en cuando, generalmente, los domingos.
Como consecuencia, el contacto con la lectura que tuvieron los hijos de estos papás no tuvo mucha importancia para aquellos; no les leyeron un cuento antes de dormir todas las noches, ni les pidieron que expresaran sus ideas acerca del relato. Otra circunstancia que saltó a la vista es la ausencia de una biblioteca bien nutrida, lo cual da como resultado que para los hijos los libros no son “el pan nuestro de cada día”.
Para colmo de males en los colegios no he sabido que enseñen a leer en voz alta, con expresión, respetando los signos de puntuación; y eso es muy importante para comprender lo que se lee. No es lo mismo decir: ¿Cómo llegaste? que expresar ¡Cómo!, ¿llegaste? o asombrarse: ¡Cómo llegaste!.
Además, cuando muchas personas leen en silencio, mueven los labios (hablan en voz muy baja), no lo hacen de corrido y esa actitud entorpece la comprensión.
Cualquier persona que haya ido a una institución de educación primaria sabe leer, pero saber decir lo que expresan las letras combinadas de cierta manera no es leer en el verdadero sentido de la palabra; porque leer es comprender.
La comprensión lectora hace que el individuo aprenda, porque aquello que no se comprende no se puede aprender y si no se aprende tampoco se recuerda.
La lectura es un hábito como todas las acciones cotidianas y si se sabe leer es posible encontrarle sentido a lo que se lee, se conocen datos, hechos y detalles, se pueden encontrar las relaciones de causa y efecto.
Además, es posible comparar la información, sacar concusiones y se amplía el vocabulario; pero eso sí: con un diccionario al lado para buscar los significados de las palabras desconocidas
Leer comprendiendo es imaginar, es dejarse llevar a países lejanos, conocer costumbres, ver paisajes, buscar soluciones a hechos y actitudes conflictivas. Mediante la lectura el lector se vuelve solidario con el personaje, siente con él, y critica aquellas acciones que quien lee juzga equivocadas.
En pocas palabras, leer es tener mil vidas, conocer y contar con muchos amigos y admirar a los autores que nos llevan de la mano a vivir aventuras y experimentar toda clase de sentimientos.
Quien sabe realmente leer, agradece a los mayores, padres, maestros y a todos aquellos que hicieron posible el milagro de comprender lo que se lee.

domingo, 4 de marzo de 2018

PENSAR EN LA GENTE


Cuando me miro al espejo compruebo que los años pasaron velozmente y que aquellas etapas de la vida infancia, juventud, madurez pasaron como el agua en un canasto y llegó la vejez. Así de simple, sin eufemismos que quieran disimular la última etapa, cosa que es muy normal en un país que privilegia y hace un culto de la juventud. Otra cosa es, por ejemplo, en China donde llegar a viejo ubica al individuo entre las personas más respetables de la sociedad.
Y hay una situación triste, preocupante (y no por eso deja de ser real):  los jóvenes creen que siempre serán jóvenes y no se preparan para la vejez. El gobierno los obliga a estar afiliados a un fondo pensional, pero creen que ese tiempo está muy lejos y no reflexionan acerca de que es necesario preparase para hacerle frente a esa parte de la vida que, cuando menos se piensa, llega. Quienes trabajaron en su juventud, tienen solucionada su situación económica, pero hay otro aspecto no menos importante: el sicológico y el de la vida de todos los días.
¿Cuántos jóvenes se han preguntado:  cómo será mi existencia cuando me jubile? ¿Qué haré cuando no tenga que ir a trabajar?
Un descanso de algunos días es muy bueno; pero ¿Y después? ¿Qué haré en ese tiempo que me sobra?
“Ya sé, dirán algunos, me pondré a leer porque me gusta”; pero leer cansa si se hace por varias horas todos los días porque no hay más que hacer. Otros afirmarán: “Voy a dormir por todo lo que no pude hacerlo antes”; pero resulta que a más edad menos sueño se necesita!
“Viajaré por todo el mundo”, dirán otros; pero no es nada bueno andar permanentemente de un lugar a otro como maleta de loco y menos siendo viejo y por ende, lento, en un mundo que anda aprisa.
Y si nada de lo anterior puede hacer, seguramente lo pondrán a cuidar a los nietos, o a los sobrinos...
Pero el viejo ya no está para eso porque él ya crió y cuidó a sus hijos o a sus sobrinos cuando era el tiempo de hacerlo.
Hacerle frente a la jubilación y a la vejez no es fácil y por ello hay que prepararse; aprender diferentes manualidades, comenzar a vincularse con alguna sociedad de beneficencia, cultivar amistades con aficiones y gustos similares… Reunirse con los amigos para tomar café y hacer algo productivo es una situación que le permite al viejo ir aceptando su nuevo estado. En fin…Buscar qué hacer porque los días de ocio son eternos, son por lo menos, doce largas horas de luz y el individuo se va encerrando en sí mismo, se vuelve malgeniado y termina por aislarse de todo el mundo cuando debiera de vivir horas placenteras.
A veces la jubilación llega porque el jefe presiona y hay que dejar de trabajar cuando aún la persona se siente capaz de continuar con sus funciones y se desempeña bien. El resultado de esa presión es un golpe bajo para ese ser que aún tiene ánimos y alientos para continuar en el quehacer diario.
Esos “golpes bajos” muchas veces desembocan en sufrimiento interior y en depresión ante una pregunta que no tiene respuesta: ¿Sera que ya no sirvo para nada?
Por eso, para atenuar esos golpes, en algunas naciones el viejo que puede hacerlo trabaja medio tiempo, algunas horas. Así no solo ese ser se siente útil, sino que en esos países hay menos problemas sicológicos en su gente y el Estado gasta menos en tratamientos especiales para esa población.
Hay trabajos que solo realiza perfectamente quien tiene experiencia. Sin embargo, muchas veces se ubica a un “novato” sin tener en cuenta que su rendimiento no será el mejor precisamente porque le falta experiencia y sus “metidas de pata” cuestan plata..
Es cierto que el joven necesita adquirir presteza en la realización de determinadas tareas, pero debe aprender junto a un veterano que le vaya enseñando los trucos y los “secretos” para hacer bien las cosas.
Ojalá nuestros gobernantes tomaran el buen ejemplo de naciones de otras latitudes donde no solo se piensa en la productividad y en el dinero sino también en la gente.


sábado, 24 de febrero de 2018

CUÁNDO Y CÓMO USAR LOS PUNTOS SUSPENSIVOS



Con mucha frecuencia los estudiantes han preguntado cómo se usan los puntos suspensivos.
En primer lugar, hay que decir que son tres, ni más ni menos. No obstante, a veces nos encontramos con dos puntos en lugar de los tres o con cuatro, y en ambos casos se piensa que el escritor se equivocó: que le faltó uno o que se le fue uno de más.

Los puntos suspensivos indican una suspensión de la idea, tal como lo da a entender su nombre y con ellos se espera provocar una determinada reacción de sorpresa o de suspenso en el lector: “Y ya entrada la noche…escuchó que alguien abría la puerta.”
También se emplean para dejar una oración incompleta porque es muy conocida y se puede sobrentender; por ejemplo: “agua que no has de beber…”  y para señalar una interrupción o duda en el discurso: “No sé… no me dijo nada…pero es posible que venga”

Otro uso que se da a los puntos suspensivos es para la supresión de parte de un texto que se considera innecesario cuando se reproduce literalmente. Por ejemplo:
“Estoy seguro de que desempeñaremos un buen papel en ese concurso internacional […] y será un gran triunfo para nuestro colegio”, dijo el rector Juan Carlos Pérez. En los puntos que hay dentro de los corchetes tal vez el rector expresó los motivos por los cuales estaba tan seguro de ganar.

Hay que recordar que cuando se usa este signo de puntuación deben ubicarse los tres puntos después de un signo de interrogación o de exclamación en caso de que sea necesario como en los siguientes ejemplos. ¿Dónde estabas cuando te llamé y no contestaste?..., ¡Qué descaro el tuyo!...o dentro de la interrogación, según el contexto, como en el caso siguiente: Y al final ¿te casarás con…?
Los puntos suspensivos sustituyen al punto final, posibilidad que no tienen ni la coma ni el punto y coma ni los dos puntos: “Amanecerá y veremos…”

sábado, 27 de enero de 2018

MÁS SOBRE LA COMA

He hablado de las comas que no deben ponerse y de aquellas que son obligatorias. Veamos qué sucede con aquellas que pueden ponerse a elección de quien escribe.

Muchas veces una coma no cambia el sentido ni el contenido de una oración; es el caso de las conjunciones o locuciones conjuntivas (así pues, por tanto, entonces, pues, por consiguiente y otras) que pueden dejar de llevar comas correlativas o consecutivas-una delante y otra detrás- cuando ya en la oración aparecen otras comas más importantes, tales como en enumeraciones, elipsis, oraciones intercaladas. Estas comas pueden omitirse para no entorpecer la lectura con tantas pausas. Por ejemplo: Habíamos caminado mucho, estábamos muy cansados, teníamos hambre, y no podíamos por tanto sentarnos a escuchar un sermón.

De igual manera sucede con los adverbios y con las locuciones adverbiales (además, entonces, si acaso y muchas otras), como en los siguientes ejemplos: Dime, entonces, si vendrás o no. Ella, no obstante, llegó temprano.
Por regla general esas comas que deben ponerse en el texto se omiten en el lenguaje hablado.

También es opcional escribir o no la coma antes de la y u o que pone fin a una enumeración si se quiere destacar el último elemento de lo enunciado, como en el ejemplo que sigue: Vendrán a comer Marta, Juan, Daniel, Raquel, y el aburrido de Andrés.
Asimismo  puede ponerse una coma antes de la y cuando ésta enlaza elementos donde ya existe esa conjunción: Jugamos y comimos en el club, y dormimos en un hostal cercano.
De igual manera se puede ubicar una coma detrás de un complemento antepuesto al verbo: En tal caso, asumo toda la responsabilidad.


Como se ve, existen algunas normas que no es posible eludir para poner las comas en un texto, pero hay otros casos en los que quien escribe decide si las pone o no.