sábado, 27 de mayo de 2017

¿HAZ O HAS?

 En nuestra manera de pronunciar hay palabras que  “suenan” igual, los hispanohablantes no diferenciamos la z de la s o la c; como tampoco hacemos ninguna diferencia cuando decimos “tuvo” o “tubo”. Sin embargo, se escriben de manera diferente de acuerdo con lo que se quiere decir.
Estas palabras con igual sonido se denominan homófonas,  y para saber cómo es su ortografía hay que pensar antes de poner una u otra consonante.
En el caso de haz y has   es necesario  saber qué verbo se está utilizando: hacer o haber.
En la oración : Haz las tareas, se usa el verbo hacer en el modo imperativo; es decir, esa expresión es una orden. En otras palabras se está mandando: te ordeno que hagas las tareas.  Como ese haz es del verbo hacer, se escribe con z
Pero cuando se dice: Has llegado temprano  se está usando el verbo auxiliar haber  y en ese caso debe escribirse con s
En nuestra lengua materna hay muchas palabras de esta clase que se pueden prestar a confusiones y para no cometer errores de ortografía es conveniente consultar el diccionario cuando se tengan dudas.
Si el nivel cultural de una persona es bajo, se tolera y hasta se justifica que escriba haz cuando debió usar has; pero este error es imperdonable si quien se equivoca es un estudiante universitario o un profesional.

Hasta pronto.

viernes, 12 de mayo de 2017

¿PONER O COLOCAR?

Hace algunos años se escuchaban frases como estas:
¡No te pongas brava!
Espérame; voy a ponerme un saco.
María está poniendo la mesa.
Te pondré un giro.
Le pusieron un nombre muy lindo.
Puso todo su dinero en esa apuesta.
Se puso del lado de su hermano.
Se puso verde de la envidia.
Me puse roja de la ira.
Se puso de mal genio.
Se puso un pantalón rojo.
¡Te pones a estudiar ya!

¡Todas las anteriores y muchas más se escuchaban con frecuencia!. Pero a no sé quién, se le ocurrió decir que las que PONEN son las gallinas. Y efectivamente, quien lo afirmó tiene razón, pero se le olvidó que también PONEN las palomas,  las garzas, las canarias, las tórtolas, todas las aves y también las tortugas y los peces. Al poco tiempo, el verbo PONER, que corresponde a un verbo de segunda conjugación y que tiene 44 acepciones en nuestro diccionario de la lengua, quedó estigmatizado y condenado a tener un solo significado: el número 11 que dice: “Dicho de un ave u otro animal ovíparo: Soltar o depositar el huevo”.
Sin pensarlo dos veces muchas personas  comenzaron a remplazar el castizo verbo poner por colocar y escuchamos:
Me coloqué furioso
Voy a colocarme unos aretes.
Se colocó contento

y muchas expresiones más, totalmente incorrectas porque el verbo poner tiene una muy variada gama de significados (44), y el verbo colocar sólo tiene 5 perfectamente definidas De modo que al usar el verbo colocar en lugar de poner  se están cometiendo errores imperdonables porque se le están otorgando significados que no tiene  y no podemos relegar al gallinero todos los que tiene el verbo poner.

¡No le tengamos miedo al verbo poner! Es castizo. Y para estar seguros, consultemos el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua; si no se tiene a la mano la última edición, se puede consultar en internet.

Hasta la próxima

martes, 2 de mayo de 2017

LOS PRONOMBRES POSESIVOS SU Y SUS

Cuando se habla, escribe y entiende otros idiomas además del materno (en este caso el español), es necesario que el cerebro tenga la capacidad de pensar en esas lenguas y se acomode al esquema lógico propio de cada idioma, pues si se tradujera literalmente de uno al otro, el producto no se entendería, o si se entendiera, estaría  mal estructurado desde el punto de vista gramatical.
Es el caso, por ejemplo, de un “su” que por influencia del inglés, está apareciendo con frecuencia en las traducciones y en el uso común  y es contrario a la norma establecida para el empleo de los pronombres posesivos en nuestro idioma. Veamos los siguientes ejemplos:
“El delantero se lesionó su pierna izquierda”
“El niño perdió sus dos piernas en el accidente”
“El prisionero estaba con cadenas en su cuello y en sus pies”
La lógica de nuestra lengua materna nos dice que las partes mencionadas del cuerpo en los ejemplos anteriores, no pueden ser sino de la persona nombrada, y por tal razón el uso del pronombre posesivo su y sus resulta vicioso, inútil y redundante. Digamos, entonces:

El delantero se lesionó la pierna izquierda.

El niño perdió las dos piernas en el accidente.

El prisionero estaba con cadenas en el cuello y en los pies.