domingo, 9 de diciembre de 2018

LOS VERBOS DAR Y REGALAR


Nuestro idioma es riquísimo en significados (acepciones) de la gran mayoría de los verbos; es decir, hay muchos sinónimos y maneras de expresar una idea. Sin embargo, por ‘moda’ o por falta de cuidado se usan palabras  cuyos significados no se ajustan al concepto que se quiere manifestar.
Al consultar en el Diccionario de la RAE los verbos dar y regalar, se advierte que el verbo “dar” tiene 53 acepciones mientras que el verbo “regalar” solo tiene 6; quiere decir que el verbo ‘dar’ puede usarse con 47 significados más que el verbo regalar.
No obstante, en una cafetería o restaurante escuchamos:
·         Regáleme un almuerzo del día.
·         Regáleme un jugo de naranja
·         Regáleme un tinto, por favor.
Y así con todos los productos que allí se vendan (¿o  se regalan?)
Pero la solicitud de “regalos” no termina ahí. En cualquier oficina donde haya que realizar algún trámite se escucha:
·         Regáleme su nombre.
·         Regáleme su cédula.
·         Regáleme su celular
·         Regáleme su correo electrónico.
Al final el individuo sale como un NN porque “regaló” todo lo que lo identifica.
Es más correcto decir en la cafetería: Sírvame un tinto, por favor; tráigame un  jugo de naranja, por favor.
Y sería mucho más agradable y ajustado a la solicitud escuchar: Señor: ¿cuál es su nombre? ¿cuál es su número de cédula?, o de celular o de lo  que estén solicitando.
Hay aún otra posibilidad correcta: usar el verbo dar que se acomoda a todo, y decir así: ‘Por favor, déme un tinto” y “Por favor, ¿me da su número de cédula?”
Regalar quiere decir entregar algo sin  recibir nada a cambio.
Razón tenía la empleada de un lujoso restaurante cuando después de anotar el pedido con todos los “regáleme” le dijo al comensal: “¡Ay, señor!, ¡si yo le regalo todo esto pierdo mi trabajo!

5 comentarios:

  1. Cierto Edith, pero es natural que las palabras adquieran otros significados, los escépticos se asociaban a una escuela filosófica que abogaba por no tener ninguna participación en el mundo pero ahora su significado se ha ampliado a cualquier persona que desconfía o duda de algún consenso. Formidable significaba "temido" y ahora lo usamos como sinónimo de "magnífico", y una fechoría era cualquier acción cuando ahora es una mala acción.

    Me parece muy bien la reflexión que haces, pero tendrás que admitir que cuando dices "es mucho ´más correcto decir..." o "sería mucho más agradable y ajustado a la solicitud escuchar..." estas lanzando un juicio de valor que se ajusta a tus propios gustos estéticos y no toma en consideración que la lengua está en viva y en constante movimiento.

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    1. Agradezco el comentario aunque no sé de quién viene y será bueno saberlo.
      Todos mis escritos y reflexiones los baso en los postulados que entrega la Academia de la Lengua que, dicho sea de paso, me envía todas las novedades porque estoy suscrita a su boletín. Creo que las deformaciones que sufren los idiomas se originan precisamente en que no tienen una autoridad que los rija y entregue los significados y la gramática, cosa que no sucede con el español ya que tenemos la Academia de la Lengua y en el caso colombiano, el Instituto Caro y Cuervo.

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    2. (Parte 1 de 2) Hola de nuevo Edith, me disculpo por haber aparecido como anónimo, es sólo que no acostumbro a estar en blogspot, mi nombre es Manrique Sandoval pero puedes decirme Kike, tengo 29 años, trabajo en una empresa de tecnología y soy de Costa Rica pero vivo en España.

      Primero tengo que decirte que me gusta mucho tu blog y lo encuentro muy útil, así que gracias por dedicarle tiempo y mantenerlo.

      Me adelanté al decir que habías hecho un juicio de valor de acuerdo a tus gustos estéticos, ahora entiendo que hiciste un juicio de valor según los preceptos expedidos por las instituciones que mencionas.

      No dudo de tus fuentes y me parecen de primerísima calidad, lo que está en discusión es si los postulados de instituciones como la RAE y el Instituto Caro Cuervo son de carácter prescriptivo, o sea, un conjunto de normas que debemos seguir para la adecuada comunicación; o si por el contrario son de carácter descriptivo, y se ocupan de recopilar, analizar y detallar el uso libre que los hispanohablantes hacemos de la lengua.

      Yo creo firmemente en la segunda idea. Todos los idiomas son un producto cultural y las normas que los rigen no son más que aquellos consensos lingüísticos que permiten y facilitan la comunicación. Pero el lenguaje está en un estado de fluctuación, paulatina pero constante.

      Por ejemplo, más allá del conceso de nuestra comunidad lingüística, no hay nada intrínseco dentro de la palabra "murciélago" que nos diga que esta deba ser pronunciada y escrita como lo hacemos normalmente. La RAE lo sabe y debido al uso extendido en ciertas comunidades la forma muerciégalo ya ha sido admitida como un vulgarismo dentro del diccionario.

      Sí, ese cambio de sílaba (-galo por -lago) suena muy mal para los que no lo usamos, pero me permito recordarte que la palabra murciélago proviene del latín mus (ratón) y del español ciego, pero con el tiempo hubo un cambio de sílaba (-ciegola por -cielago) ¡Ah! Exactamente igual que el caso actual, antes los impropios eran los que decían murciélago en lugar de murciégola ¿Quiénes somos nosotros entonces, para reprender de las comunidades que dicen "murciélago" hoy en día cuando nuestros ancestros fueron culpables de la misma afrenta? ¿acaso te has puesto a pensar que este tipo de accidentes no solo no son un error, sino que además podrían ser la vanguardia lingüística?

      Otro ejemplo claro es el de las palabras nuevas. Incluir una nueva palabra en el diccionario es un proceso complejo que lleva su tiempo, pero el lenguaje avanza mucho más de prisa ¿Qué pasa con todos aquellos años en los que estuvimos hablando de audiolibros, bionergia y blogs antes de que estuvieran en el diccionario? ¿estábamos transgrediendo el lenguaje o lo estábamos avanzando?

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    3. (Parte 2 de 2) El trabajo de las Academias de la Lengua es loable pero sus preceptos son sólo orientativos y adolecen de un retraso natural porque la gente habla como le es útil para comunicarse con otros miembros de su comunidad y la lingüística, por el contrario, es una disciplina científica que requiere tiempo y trabajo ¿Si toda la gente con la que hablas dice “murciégalo” qué caso tiene adoptar la forma culta “murciélago” cuando eso solo entorpecería la comunicación con tu familia y tus amigos? ¿no era este el objetivo primordial del lenguaje, ser entendidos, ser parte de una comunidad? ¿qué tiene de malo entonces decir “regáleme” en lugar de “deme” si mi comunidad se ha decantado por la primera? en Costa Rica esta expresión ubicua y no veo que nadie la vaya cambiar diga lo que diga la RAE o cualquier instituto ¡Es al revés, Edith! Tendrían ellos que actualizarse ¿no crees?

      El español es uno de los idiomas más exitosos en la historia de la humanidad, y no corre riesgo alguno de desaparecer, degradarse o pervertirse, en eso somos inmensamente privilegiados. No solo cuenta con 480 millones de hablantes nativos sino que es uno de los idiomas más estudiados del mundo ¿te has puesto a pesar en la cantidad ingente de producción que eso significa? Todas las conversaciones, todos los libros, cada mensaje de whastapp… todos los días una avalancha constante e inconmensurable de material lingüístico. Nuestro idioma no necesita ser preservado o defendido y en definitiva no necesita la protección de nadie, ¡es un Leviatán entre las lenguas, un coloso de proporciones mayúsculas!

      Nosotros apenas somos un participante humilde de toda esa vorágine, y deberíamos aprovechar dicha revelación para sobreponernos de una vez y por todas de dos soberbias malsanas: la primera es pensar que podemos “salvar” el lenguaje, elevando la norma culta a la única alternativa correcta y la segunda es decirle a la gente cómo tiene hablar, como si no fuéramos todos hisponablantes con pleno e igual derecho para usar la lengua de la forma que más se acople a nuestras necesidades, y a las de nuestras comunidades.

      Lo que hay que hacer con el español es aprovecharlo, compartirlo, utilizarlo, reinterpretarlo, apreciar sus complejidades, admirar su variedad, desmembrarlo y volverlo a armar, ser creativo con él y sobre todo disfrutarlo.

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    4. Hola Kike:
      Qué agradable es poder cambiar ideas con la altura que tú lo haces.
      Debo presentar disculpas por la demora en responderte, pero estaba de viaje y no podía hacerlo.
      Estoy de acuerdo contigo en parte; acepto que hay distintas formas regionales de comunicarse, inclusive hay diferencias debidas a las diversas clases sociales y económicas, pero creo que sí es importante que haya una entidad o institución que vele por el uso correcto de la lengua; de lo contrario esta sufre tantos cambios incontrolados que finalmente se vuelve incomprensible.
      Y existen ejemplos de otras lenguas, el inglés, por ejemplo.
      Si bien es cierto que el inglés de Inglaterra y el de Estados Unidos tienen un mismo origen o raíz, son muy distintos; y son tantas las modificaciones que sufre el de EEUU que si tu pasas 10 o 15 años desde la última visita, te encuentras con que lo que antes entendías ya no lo comprendes. Eso me sucedió hace un par de años.Y hay más; el "idioma" de Nueva York es diferente al de Washington.
      Nadie va a cambiar "murciégalo" por "murciélago" en quien no sabe siquiera que la segunda existe, pero creo que si se tiene cierto nivel cultural, no se debe decir "me se cayó" por "se me cayó".
      Como licenciada en Español amo mi carrera con todas mis especializaciones y me siento feliz de poder enseñar el uso adecuado de nuestra lengua a quien quiera aprenderlo.Me encanta enseñar español a extranjeros, sobre todo cuando ellos van descubriendo la riqueza expresiva del español.
      Es cierto que el idioma existe para hacerse entender entre seres humanos, pero ¿qué pasa si tú dices con palabras de español contenidos que yo no entiendo?
      Hasta pronto.

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